No todo enlace ayuda. Algunos son neutros, otros estorban. Saber distinguirlos evita contratar el servicio equivocado — y la mayor parte de los enlaces malos llega justamente por contratación.
Cómo reconocerlos
Un enlace es sospechoso cuando:
- viene de un sitio sin ninguna relación con tu tema;
- está en una página llena de enlaces a negocios que no tienen nada que ver entre sí;
- el sitio parece existir solo para alojar enlaces;
- el contenido alrededor es texto automático, sin sentido o traducido de forma extraña;
- aparecieron cientos de golpe, sin que hicieras nada.
De dónde suelen venir
Casi siempre de tres sitios: paquetes baratos de enlaces, herramientas de alta automática masiva, y redes de sitios creadas para vender posiciones. Todas prometen resultado rápido y barato.
También existe el caso involuntario: sitios que copian contenido ajeno y se llevan los enlaces con él.
Qué hacer
Primero, deja de generarlos. Cancelar el servicio que los produce resuelve la mayoría de los casos, porque los enlaces ignorados no causan daño activo.
Si hay mucho volumen y una señal clara de problema — caída brusca de posición sin otra explicación —, Google ofrece la herramienta de desautorización de enlaces en Search Console. Es un instrumento tosco y debe ser el último recurso, no el primero.
El mejor remedio es no necesitarlo
Un enlace conseguido en un lugar que tiene que ver con lo que haces nunca plantea esta duda. Es más lento, y es el único camino que no hay que deshacer después.