Aparece una sigla nueva cada mes, y con ellas muchas promesas. Conviene separar lo que cambió de verdad de lo que es simplemente buen trabajo de búsqueda con nombre nuevo.
Lo que sigue exactamente igual
- el contenido que responde de verdad sigue siendo la base;
- un título que diga de qué trata la página sigue siendo decisivo;
- ser citado por otros sitios sigue separando a una fuente fiable de un sitio cualquiera;
- un sitio lento y roto sigue estorbando.
Quien dice que “el SEO murió” está vendiendo algo.
La respuesta tiene que venir antes
En la búsqueda clásica, la persona hace clic y lee. En la respuesta de una IA, el sistema extrae un fragmento. Si tu página tarda seis párrafos en decir algo, no hay nada que extraer.
El formato pesa más
Listas, tablas y preguntas marcadas se leen con más facilidad que el texto corrido. No es estética: es lo que permite la extracción.
Ser mencionado importa más que posicionar
Una IA puede citar un sitio que no está en primer lugar, si responde mejor y aparece en más lugares. Eso abre espacio a los sitios pequeños, y es la mejor noticia de todo este cambio.
La actualidad pesa
Algunos sistemas prefieren contenido reciente. Mantener y fechar las revisiones vale más que antes.
Lo que es invento
Una herramienta que promete “optimizar tu sitio para la IA” con un clic, o garantizar una cita. Nadie controla la respuesta de una asistente, igual que nadie controla la posición en Google.
Por dónde empezar
Toma las cinco páginas que más importan, pon un párrafo de respuesta arriba de cada una, convierte los subtítulos en preguntas y marca las preguntas frecuentes. Después ocúpate de aparecer en más lugares: es la mitad pesada, y la que sigue rindiendo.