Promocionar un negocio en internet parece exigir sitio, equipo y presupuesto. No lo exige. Exige estar en los lugares donde la gente busca lo que vendes — y la mayoría de los negocios pequeños no está en ninguno.
Antes que nada: ¿se te puede encontrar?
Haz la prueba ahora. Busca el nombre de tu negocio y tu ciudad. Después busca el servicio que prestas más la ciudad, sin citar tu nombre. Si no apareces en la segunda búsqueda, ahí está el dinero que no estás recibiendo.
Un lugar fijo que sea tuyo
Un perfil en una red social es alquiler: la plataforma decide quién ve lo que publicas, y cambia esa decisión sin avisar. Un sitio, aunque sea sencillo, es dirección propia. Si un sitio parece demasiado ahora, empieza con una sola página: nombre, qué haces, dónde atiendes y cómo hablar contigo.
Estar donde ocurre la búsqueda
Quien busca un servicio rara vez empieza en la red social. Empieza en el buscador. Eso significa tres altas que valen más que meses de publicaciones:
- perfil de empresa en Google, que te pone en el mapa;
- directorios y buscadores de tu sector;
- cualquier sitio local — asociación comercial, guía de la ciudad — que acepte tu dirección.
Cada una de esas altas deja además un enlace apuntando a ti, y los enlaces apuntando son uno de los criterios de quién aparece antes.
Redes sociales, en su papel correcto
Sirven para mantener contacto con quien ya te conoce y para mostrar trabajo terminado. Para ser descubierto por quien aún no te conoce, la búsqueda sigue siendo el camino principal.
El modo corto
Dar de alta el negocio lugar por lugar lleva semanas. Hacerlo con constancia, unos pocos por semana, es lo que separa al negocio encontrado del invisible — y es la única parte de esta lista que nadie resuelve por ti en una tarde.