Quien vive de su propio trabajo — fotógrafo, electricista, diseñadora, profesor particular, costurera — llega pronto a la conclusión de que el perfil en la red social no basta. Un perfil se pierde en el feed, no aparece en la búsqueda y pertenece a la plataforma.
Lo que el sitio necesita, y nada más
Tres cosas. Quién eres y qué haces, en una frase que se entienda sin esfuerzo. Trabajos reales, con buena foto — nada convence más que un resultado. Y cómo hablar contigo, visible en todas las páginas, sin formularios complicados.
El resto es opcional. Un sitio escueto publicado rinde más que un sitio perfecto que nunca se termina.
Elegir dónde montarlo
Las plataformas listas lo resuelven sin programación. La diferencia práctica entre ellas es menor de lo que parece; elige la que puedas manejar tú, porque vas a necesitar manejarla.
Una dirección que sea tuya
Vale la pena registrar un dominio propio, aunque sea en el plan más barato. tunombre.com da otra impresión y, sobre todo, es tuyo: si un día cambias de plataforma, la dirección se va contigo y no pierdes lo construido.
La parte que nadie avisa
Sitio publicado no es sitio encontrado. Publicar no avisa a nadie, ni a los buscadores. Reserva el mismo fin de semana para lo básico de la promoción: título de cada página con las palabras que la gente teclea, perfil de empresa en Google y presencia en los buscadores de tu sector.
Ese último paso es el más lento hecho a mano, y el que sigue trabajando después.