Tener un sitio terminado y que nadie entre es una de las situaciones más comunes de quien pone un negocio en internet. El sitio funciona, está bonito, la dirección es correcta — y las visitas no llegan. No es mala suerte: publicar un sitio no le avisa a nadie de que existe.
Aparecer en la búsqueda
De ahí viene la mayor parte de las visitas de la mayoría de los sitios, y es la única fuente que sigue funcionando mientras duermes. El trabajo se apoya en tres cosas: lo que está escrito en tus páginas, la estructura del sitio y cuántos otros sitios apuntan al tuyo.
La parte escrita es la que más está bajo tu control. Si alguien busca “reparación de neveras en Valencia” y tu página se llama “Servicios”, no vas a aparecer. Si se llama “Reparación de neveras en Valencia”, la conversación es otra. Escribir en la página exactamente lo que la persona teclea es el paso más barato y más subestimado de todos.
El punto débil es el plazo: tarda semanas o meses. Quien necesita visitas mañana necesita algo más al lado.
Anuncios pagados
Los anuncios en buscadores y redes entregan visitas el mismo día. Es la vía más rápida que existe y la más fácil de medir. También es la que deja de funcionar en el instante en que la tarjeta deja de cobrarse, y en sectores disputados el clic se encarece rápido.
El anuncio pagado funciona bien como acelerador y mal como única estrategia. Quien solo anuncia alquila visitas para siempre en vez de construir las suyas.
Tener otros sitios apuntando al tuyo
Cuando un sitio enlaza al tuyo, le está diciendo a los buscadores que el tuyo existe y que vale la pena. Esos enlaces son los backlinks, y siguen siendo uno de los criterios más antiguos y estables de quién aparece antes.
Conseguirlos a mano es lento: alianzas, contenido que otros quieran citar, presencia en directorios y buscadores de tu sector. Es trabajo repetitivo, y es la mitad que sigue rindiendo mucho después de hecha.
Redes sociales
Te ponen delante de quien ya te sigue, y son estupendas si ya tienes público. Para quien empieza tienen un problema: el alcance es prestado. La red decide cuánta gente ve lo que publicas, y esa decisión cambia sin aviso.
Usa las redes, pero lleva a la gente a tu sitio. El perfil es de la plataforma; el sitio es tuyo.
Por dónde empezar, en la práctica
Si empiezas hoy y tienes poco tiempo, este es el orden que más diferencia hace por esfuerzo:
- cambia el título de cada página para que contenga lo que la gente teclea de verdad;
- registra el negocio en el perfil de empresa de Google, si atiendes alguna zona;
- mete el sitio en directorios y buscadores de tu sector, para empezar a tener enlaces apuntando a él;
- solo después, si sobra presupuesto, enciende el anuncio pagado.
Los tres primeros siguen rindiendo una vez hechos. El cuarto rinde mientras pagas.