WhatsApp es donde ya está buena parte de los clientes, y por eso tienta usarlo como canal de promoción. El riesgo es igual de grande: es también la aplicación más personal que existe, y un mensaje no pedido ahí molesta mucho más que en cualquier otro sitio.
Empieza por WhatsApp Business
Es gratis y separa lo profesional de lo personal. Rellena el perfil entero: descripción, horario, dirección y, sobre todo, el sitio web. Ese campo es uno de los pocos lugares donde tu dirección queda visible todo el tiempo.
Catálogo
El catálogo convierte la conversación en escaparate. Buena foto, nombre claro y precio cuando tenga sentido. Cada artículo puede enviarse como mensaje, lo que acorta muchísimo la atención.
Enlace directo de conversación
Un enlace con el formato wa.me/<código de país><tu número> abre la conversación sin que la persona tenga que guardar tu contacto. Ponlo en el sitio, en la bio de las redes y en el pie de los correos. Es la menor fricción posible entre el interés y la conversación.
Estados, con moderación
El estado lo ve quien ya tiene tu contacto y no invade a nadie. Funciona bien para trabajo terminado, entre bastidores y novedades. Publicar de más cansa igual.
Listas de difusión: cuidado
Solo para quien las pidió. Mensajes masivos a contactos que no lo autorizaron generan bloqueos, y bloqueos en volumen tumban el número. Perder el número comercial es un perjuicio difícil de revertir.
Lo que WhatsApp no hace
Conversa con quien ya llegó hasta ti. No trae gente nueva. Para que te encuentre quien aún no conoce tu negocio, el camino es la búsqueda.